Navegar
Con Dirección Definida
en un Mar de Cambios
Plática con los Padres de Familia y la Comunidad Educativa
en
la Cumbre Latina II
Fallbrook, California
El 17 de Marzo de 2001

Jill
Kerper Mora, Ed.D.
San Diego State University
Muy buenos días, Señoras y Señores, respetados Padres de Familia y Comunidad Educativa. Es un gran placer estar con ustedes esta mañana para explorar los medios que tenemos disponibles para mejorar la educación de nuestros hijos.
Les quiero ofrecer una analogía para comprender no solamente las responsabilidades que tenemos hacia nuestros niños, pero también las oportunidades y los obstáculos en el contexto político y social en que nos encontramos hoy. Somos como un barco, navegando hacia un destino, guiado por el uso de una brújula en una noche oscura.
Pero, desafortunadamente, nuestro barquito se encontró con una tempestad fuerte que le amenaza con una desviación, dejándolo perdido en un mar peligroso y desconocido. Esta analogía es relevante, porque estamos en un mar de cambios sociales, económicos y culturales que nos impulsan a veces en una dirección contraria a la que esperábamos tomar para llegar a un puerto pacífico y seguro. Estoy aquí para animarlos a que sigan una dirección definida y fija hacia la superación de sus hijos en las escuelas públicas.
Primero,
hay que comprender los elementos que han hecho que sea este mar tan turbulento.
En la educación en California, ha habido muchos cambios, algunos positivos y
otros no tan positivos. Son como los vientos, que a veces han sido a nuestro
favor, impulsándonos hacia nuestro destino. Pero a veces los vientos del cambio
nos han llevado hacia atrás, o nos han hecho más difícil seguir adelante el
rumbo indicado. El ejemplo de los vientos de cambio, tal vez hasta un tornado,
es la Propuesta 227. Esta nueva ley tiene como propósito eliminar, o por lo
menos, disminuir, la educación bilingüe. Para algunos, la 227 nos ha parecido
algo incomprensible, sorpresivo, completamente inesperado. Por lo tanto, hay que
comprender de donde vino este movimiento en contra de la educación bilingüe y
el uso de la lengua materna de los niños que aprenden inglés en la escuela.
La
política del movimiento contra los inmigrantes y el mantenimiento de sus
lenguas ancestrales y nativas es parte de una política retrógrada. Se debe a
que la sociedad se siente amenaza por la presencia de grandes números de
“extranjeros” que hablan otros idiomas y tienen diferentes costumbres y
tradiciones culturales. En realidad, no hemos sabido manejar con sabiduría y
con justicia, los cambios sociales que nos han traído nuestra diversidad
cultural y lingüística.
El
conservativismo ha impulsado cambios en las leyes, esperando así cambiar la
conducta y la naturaleza humana. La ley 227 ha tratado de imponer un “código
de conducta” para los inmigrantes y dar una forma para distinguir entre los
inmigrantes “buenos” y los inmigrantes “malos.” Los buenos son los que
abandonan su lengua materna y su cultura para convertirse en “Americanos”
que hablan solamente inglés y que adoptan los valores y el estilo de vida
norteamericana anglosajona. De acuerdo al criterio de los apoyadores de la 227,
los inmigrantes “malos” son los que quieren mantener el uso del español y
sus costumbres de sus países de origen mientras viven en Estados Unidos.
Muchos
padres de familia se sienten presionados a consentir en que sus hijos olviden el
español. La sociedad les quiere convencer que su conocimiento del español es
un obstáculo contra su aprovechamiento en la escuela porque interfiere con el
aprendizaje del inglés. Este es un concepto completamente falso. Al contrario,
cuando los niños desarrollan sus habilidades y sus conocimientos en su lengua
materna mientras aprenden inglés, es un gran beneficio que apoya y aumenta su
habilidad de aprender la lectura y el contenido académico que se les enseña en
la escuela. No es cuestión de “sustituir” su conocimiento del español con
el idioma inglés. No debemos ver al niño bilingüe como si tuviera una “deficiencia.”
Debemos de considerar que sus habilidades lingüísticas y sus conocimientos son
una ventaja para su superación en la escuela y en esta sociedad multicultural
en que vivimos.
Hay que estar conscientes de que los niños necesitan aprender mucho más que solamente el inglés. Las metas del desempeño escolar son tres: Aprender el lenguaje, aprender la lectura, y aprender las materias. Mediante su conocimiento del lenguaje, los alumnos necesitan aprender a leer con comprensión y a analizar los datos y las ideas de los libros de texto y de literatura. Necesitan dominar los conceptos técnicos y el vocabulario de las matemáticas, la ciencia, y las ciencias sociales.
Tienen
que aprender a sintetizar sus conocimientos por medio de presentaciones orales y
por escrito para poder comunicar sus conocimientos y sus ideas creativas. Los
alumnos tienen que aprender a resolver problemas para participar y contribuir a
un mundo muy dinámico y complejo que enfrenta muchos retos en cuanto a la
tecnología, el medioambiente, la economía y la vida comunitaria. Además,
tienen que aprender la cooperación, la colaboración, como promover la paz y la
justicia social entre gente de diferentes orígenes culturales y diferentes
valores y creencias religiosas. Para esto nuestros hijos necesitan una base
estable y de apoyo en sus hogares y un profesionalismo en las escuelas que se
comprometen a elevarlos y a desarrollar todo su potencial humano.
Como
un buque de vela que navega el mar, tenemos que buscar vientos y corrientes
favorables para llegar a nuestro destino. Esto no es fácil cuando las
corrientes nos son contrarias y cuando nos encontramos en medio de una tempestad.
Por
ejemplo, algunos investigadores en la educación han dicho que el resultado de
la Propuesta 227 ha sido como si hubiera pasado un tornado por el pueblo.
Algunos negocios y casas sufrieron algunos daños, no muy difíciles de reparar.
Otros edificios y viviendas fueron completamente destruidos. Otros, ni los tocó
el tornado y quedan enteros así como estaban antes de que pasara la tormenta.
Así es con los programas de educación bilingüe.
Los
datos expuestos por el Dr. Eugene García de la Universidad de California en
Berkeley indican que 5% de los distritos escolares ya tenían un programa de
inmersión en inglés antes de la 227. En el 21% de los distritos escolares en
California, eliminaron su programa bilingüe completamente. En otros 32%, han
mantenido sin cambios los programas bilingües que tuvieron antes de 1998. En
los demás distritos, o sea el 42%, han dado una elección a los padres de
familia para escoger entre la educación bilingüe o un programa enseñado
completamente en inglés. Estos distritos escolares tienen escuelas con
programas bilingües de acuerdo con los deseos de la comunidad local en cada
escuela. Mediante la colaboración entre los administradores, los maestros, y
los padres de familia, se ha logrado disminuir el impacto negativo de la ley,
utilizando las provisiones de “waivers” o “dispensas” a su favor para
conseguir programas adecuados para sus hijos.
Los
resultados de los exámenes SAT-9 en inglés, y el examen SABE/2 en español
indican que estos programas bilingües son de alta calidad y que están dando
resultados en el aprovechamiento escolar de sus alumnos igual a, o mejor que,
los programas de inmersión en inglés. Estos datos nos muestran que los que
eligen una educación bilingüe pueden confiar en que sus hijos están
recibiendo una buena formación académica, social y lingüística.
Desafortunadamente,
hay algunos administradores en algunos distritos escolares que no apoyan los
derechos de los padres de familia de elegir los programas que ellos creen ser de
más beneficio para sus propios hijos. Tenemos que seguir peticionando,
presionando y vigilando en estos distritos escolares para asegurar que los
alumnos están avanzando bien en su aprendizaje, no solamente del inglés como
segundo idioma, pero también en lectura y conocimientos de las materias.
Sabemos
que se tardan los niños un promedio de 4 a 6 años para alcanzar un nivel
equivalente en las pruebas a sus compañeros que hablan inglés como su primer
idioma. Para un niño que aprende inglés en la escuela, esto significa que debe
de avanzar aun más rápido que sus compañeros anglos, con un crecimiento más
acelerado durante cada año escolar. Para lograr este objetivo, los programas de
enseñanza para nuestros hijos hispanohablantes deben ser más que adecuados.
Tienen que ser programas excelentes. Esto es lo que debemos exigir de nuestras
escuelas.
Sabemos
bien las características de los programas eficaces para los niños de minoría
lingüística por medio de más de 30 años de investigaciones educativas. Los
programas que dan resultados para los estudiantes que aprenden inglés como
segundo idioma se enfocan en apoyar y desarrollar el bilingüismo y la habilidad
de leer en dos idiomas, y no en quitarles a los niños su lengua materna. En
estos programas, los maestros y los padres de familia comparten grandes
expectativas para todos los alumnos, en cuanto a su aprovechamiento escolar y su
crecimiento personal y social. Los maestros se comprometen a compartir sus
conocimientos culturales con los estudiantes, respetando sus valores culturales
mientras les proporcionan oportunidades para ser biculturales en sus
perspectivas. Los maestros en programas eficaces colaboran par dar un temario
coherente, consistente y progresivo en cada nivel o grado de acuerdo con el reto
apropiado para cada alumno.
¿Cómo
pueden los padres de familia apoyar a sus hijos en su viaje por este mar tan
turbulento? Pueden crear corrientes favorables en la casa, ayudándoles a los
hijos a mantener una disciplina con las tareas y la lectura. Lean con sus hijos
en español, explicando y preguntando el significado de palabras y del contenido
del libro. Enseñen a los hijos a disfrutar la lectura y a gozar de las ideas y
del lenguaje. También, pueden compartir con sus hijos los eventos del día en
la escuela y platicar de lo que están estudiando. Pueden mantener una buena
comunicación con los maestros y la dirección de la escuela, sin esperar hasta
que ocurra algún problema, sino hablar sobre el progreso y las necesidades de
sus hijos continuamente.
Pero
también tienen la responsabilidad de informar a los educadores sobre sus
valores culturales y la importancia de considerar las ventajas del bilingüismo
y el potencial de sus hijos para desarrollarse como personas biculturales, que
respetan su herencia cultural tanto como la cultura de los Estados Unidos.
Debemos
reconocer y valorar nuestro destino, que es multicultural y multilingüe, tal
como lo fue nuestra historia. No queremos naufragios ni barcos desviados, debido
a los temores y los prejuicios de la población, ni la ignorancia y mala
voluntad de algunos políticos. Vamos a seguir adelante, utilizando la brújula
de nuestras lenguas y nuestras culturas para guiarnos hacia un futuro mejor para
nuestros hijos.
Resources for Teaching Language Minority Students:
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